Han transcurrido nueve meses desde que se registró el primer contagio de Covid-19 en El Salvador. El doctor Iván Solano Leiva, infectólogo de Centro Médico Escalón, explica como ha sido el comportamiento del COVID-19 y el manejo del tratamiento actual de la enfermedad.

El primer caso reportado por COVID-19 en el país, fue el 18 de marzo. A partir de ese momento comenzó la pandemia en nuestro país con un incremento lento, que se mantuvo hasta presenciar un ascenso siendo el pico más alto en el mes de julio y agosto, donde la pandemia tuvo un impacto fuerte en la población, tanto así que el sistema de salud público y privado se vio colapsado.

Actualmente la situación se ha controlado y se ha mantenido el comportamiento como una enfermedad endémica, presentándose más casos en unos días y menos en otros. Lo importante es tener esa tendencia hasta que la enfermedad se logre controlar.

 “Es importante que la población entienda que debe poner de su parte y no descuidar las medidas de prevención como: evitar asistir a eventos masivos, continuar con el distanciamiento social y el uso de mascarilla”, puntualiza el doctor Iván Solano Leiva, infectólogo de Centro Médico Escalón”

Los rangos de edades de personas atendidas por COVID- 19 a nivel privado, no han sido muy diferentes a nivel de país y a escala mundial. Los grupos de riesgo han sido adultos mayores de 60 años y personas entre 18 a 59 años, ambos grupos con morbilidades como la diabetes, hipertensión y la obesidad, que son los que más han presentado complicaciones.

En cuanto al abordaje del tratamiento, este ha ido evolucionando desde el inicio de la pandemia.  En un principio se decía que había ciertos medicamentos que funcionaban para el manejo del COVID-19; pero se ha visto en la práctica médica que no han dado buenos resultados como lo es la Hidroxicloroquina, Cloroquina, entre otros. A nivel privado, se siguen protocolos estándares internacionales regulados que son certificados por organizaciones científicas y basados en estudios científicos.

En pacientes a quienes se les agudiza la enfermedad, sobre todo si se presentan con neumonías tempranas, en los primeros 7 días de la enfermedad, se puede utilizar el medicamento que se conoce como Remdesivir, un antiviral que es altamente efectivo en el tiempo señalado. Debido a que es en ese momento, una mayor cantidad de virus, y utilizarlo después de los 7 días no es lo mejor, porque el virus ya ha disminuido la cantidad de partículas en el cuerpo y ya se ven las secuelas que pudo haber dejado en cualquier órgano del cuerpo.

También se aplica un medicamento conocido como Tocilizumab, un anticuerpo monoclonal que busca disminuir la inflamación de los pulmones que se ha generado consecuencia de las acciones del virus y debe utilizarse arriba de la primera semana de inicio de la enfermedad.  Además, se hace uso de esteroides endovenosos, sobre todo la dexametasona.

A los pacientes que han desarrollado neumonías se utiliza la anticoagulación, lo cual es importante, porque una persona que desarrolla una neumonía en sus diversas variedades de moderada a severa, se sabe que la neumonía producida por COVID-19 puede llegar a formar pequeños coágulos en la sangre, por lo tanto, un anticoagulante cuya función es destruir los coágulos, es básico.

También se ha visto no solo en El Salvador sino a nivel mundial, que muchas personas que se fueron a sus casas posterior al haber padecido COVID-19 sin medicamentos anticoagulantes, desarrollaron eventos como derrame cerebral, un ataque al corazón y embolismo pulmonar.

Secuelas por COVID-19

En cuanto a las secuelas que puede dejar la enfermedad por COVID-19, se diferencia a aquellas que han tenido una enfermedad leve y otras con complicaciones como una neumonía severa y encefalitis. En pacientes con infección leve, las secuelas o las quejas que más frecuente se manifiestan son dolor en la espalda, agotamiento fácil, la energía que se tenía antes de enfermarse cuesta volver a recuperarla; puede haber tos seca, persistir por un tiempo variable la pérdida del sentido del gusto y sentido del olfato. Básicamente estas son las complicaciones más frecuentes que los pacientes manifiestan por una infección leve.

“Es importante que la gente lo conozca y no preocuparse porque sienten que no han mejorado. Es una enfermedad que afecta a todo el organismo, aun cuando se da enfermedad leve, nos hace que se consuma mucha energía. Por lo tanto, muchos han perdido peso después de la enfermedad y eso es normal como cualquier otra enfermedad que nos puede llegar a consumir energía de nuestro organismo”, explica el doctor Solano.

Con respecto a los pacientes con enfermedades severas, las secuelas van a depender del grado de fibrosis pulmonar (cicatrices). El pulmón es el principal órgano afectado y eso hace que la persona quede con dificultad para respirar. Incluso, un paciente puede cansarse en sus diversos grados, por eso es sumamente importante aquellos pacientes que han tenido neumonía grave, deben tener una evaluación cardiopulmonar un mes posterior a sufrir la enfermedad, porque necesitará el apoyo de un neumólogo y un cardiólogo que se encargan de la rehabilitación cardiopulmonar posterior al COVID-19.

También otra de las complicaciones que puede llegar a presentar una persona que sufrió una enfermedad severa,  son eventos isquémicos o formación de coágulos en el organismo y que pueden irse hacia diferentes partes del cuerpo humano como lo es el cerebro y darnos un derrame cerebral; o puede verse afectado el corazón y desencadenar un ataque al corazón o infarto agudo del miocardio; además se ha visto en pacientes que quedan con manifestaciones neurológicas como lo son las neuropatías periféricas, quedar con adormecimiento en algunas partes de su cuerpo o de sus miembros inferiores o superiores.

Por consiguiente, es una gama de secuelas que puede llegar a dejar el COVID-19 en su variedad severa. Es importante que una vez se haya sufrido de la enfermedad, sobre todo si se tuvo neumonías graves, se acuda con el médico que haya tratado al paciente durante la enfermedad para que se continúe con una evaluación cardiopulmonar posterior a esta enfermedad.

Hoy otra cosa importante en los tiempos de COVID-19, y es que aquellas personas que no se hayan vacunado previamente contra la influenza y el neumococo, que son otros agentes infecciosos responsables de producir una neumonía, se vacunen contra estas dos enfermedades en las cuales hay vacunas seguras y efectivas que ayudan a prevenir.

¿Por qué es tan importante esto? Según manifiesta el especialista, es que recordemos que aquellas personas que tuvieron neumonía, sus pulmones se han visto dañados y si se agrega en ese periodo posterior de recuperación una nueva neumonía por cualquiera de estos agentes que se pueden llegar a prevenir por vacunas, entonces puede hacer que esa enfermedad, sea la acuchillada final de la vida y pueda llevar a la muerte.  Siendo la vacuna una estrategia costo efectiva, es bueno que después de un mes de haber sufrido COVID-19, se busque a los médicos que brindan dentro de sus servicios, la vacunación para ser aplicadas.

En cuanto a la recomendación para la población salvadoreña, es que, si tienen en casa a un familiar con esta enfermedad, y sobre todo si tiene factores de riesgo importantes para que esta persona se pueda complicar, es ideal llevarlo de manera temprana a consultar, ya que es sumamente importante la atención temprana para evitar todas las secuelas que da la enfermedad.