El ACV es una lesión aguda que se instaura de segundos a minutos en un área de tejido cerebral dañándose hasta el punto de llegar a la muerte de las neuronas cuando es por isquemia o por hemorragia.

Hay muchos tipos de accidente cerebrovascular, pero existen dos principales. El primero es de tipo isquémico, que ocupa más o menos el 80% de las causas de accidente cerebrovascular o derrame cerebral como se conoce comúnmente. También es llamado infarto cerebral, y se debe al cierre de una arteria que se tapa y toda el área del cerebro que depende de ella empieza a morirse.

El hemorrágico es el segundo tipo más común. En este caso lo que sucede, es que se rompe una arteria y se vierte sangre al interior de cerebro, la sangre diseminada ocasiona que haya un aumento de la presión dentro de la cabeza y se da con las manifestaciones subsecuentes.

¿Pero por qué una persona puede llegar a sufrir un derrame cerebral? Las causas son variadas y en pacientes menores de 45 años siempre son raras alteraciones inmunológicas o enfermedades autoinmunes, problemas con coagulación, alteraciones anatómicas, malformaciones vasculares y deficiencia de algunos factores o encimas.

Pero en las personas arriba de los 45 años, cuando es del primer tipo isquémico, la causa más frecuente es la arterioesclerosis. Aquí el colesterol se va pegando dentro de las arterias hasta que disminuye la luz de la arteria y se termina cerrando; pero también este problema puede provenir del corazón y a esto se le llama cardio-embolismo, que se da cuando alguien tiene una condición en el corazón como dilatación de una aurícula, algún tipo de arritmia cardíaca o alteraciones congénitas.

Hay otras causas que son menos frecuentes. En cuanto a las hemorragias, la principal causa de un evento cerebrovascular hemorrágico es la presión arterial mal tratada o mal controlada; y se da cuando el medico no es muy agresivo en el tratamiento para controlar la presión del paciente o que el paciente no este cumpliendo con los medicamentos que se le indican.

Es sumamente importante reconocer los síntomas y también actuar con rapidez, porque en las primeras 4 horas y media del evento se puede hacer mucho por el paciente al punto que se puede cambiar el pronóstico. Pacientes que estaban destinados a morir por un infarto cerebral, pueden sobrevivir o aquellos que pueden terminar con una discapacidad severa, pueden mejorarla en el curso de horas y por eso se debe actuar con rapidez.

 Los síntomas a los que se debe prestar atención para reconocer un evento de este tipo son:

Dificultad en articular o expresar el lenguaje

Dificultad en entender el lenguaje, se conoce en términos médicos como afasia.

Alteración en la sensibilidad de la mitad del cuerpo, ya sea del lado derecho o izquierdo.

Debilidad en una o más extremidades (brazo o pierna), especialmente si son del mismo lado

Debilidad de la mitad de la cara.

Dolor de cabeza intenso que además se acompaña de otros síntomas por ejemplo vértigo, debilidad, alteraciones sensitivas.

Estos son los síntomas más importantes y  son fáciles de definir por los pacientes; sin embargo, el problema es que casi no se le presta atención a esto porque casi nunca hay dolor, solo cuando hay dolor de cabeza. Cuando se percibe adormecimiento de la mitad del cuerpo, debilidad de un brazo, una pierna o cara, suele no presentar ningún tipo de dolor y como resultado, muchas veces no se pone atención, y se suele esperar hasta el siguiente día. Cuando una persona experimenta que esos síntomas no dejan de percibirse y no se quitan, acuden a recibir atención médica, pero ya es tarde para actuar.

A diferencia cuando tienen síntomas de infarto cardíaco, como duele el corazón, la gente corre al hospital y se le puede dar buen tratamiento. En el caso del infarto cerebral la gente no corre al hospital casi nunca porque no lo consideran importante al no reconocer los síntomas y es por eso que las secuelas son devastadoras.

Diagnóstico

La forma de diagnosticar este padecimiento, es que inmediatamente cualquier médico que este en contacto con el paciente tiene que hacer un examen neurológico para identificar los signos que ya dijimos y graduar la severidad del evento cerebrovascular.

Con urgencia, el paciente tiene que remitirse a realizarse un diagnóstico por imágenes de la cabeza, que es el primer paso. Este nos va a decir si tiene el evento cerebrovascular y ¿qué tipo es? hemorrágico o isquémico. Es importante porque el tratamiento de ambos es diametralmente opuesto, por eso si en el estudio de imagen observamos una hemorragia, el tratamiento es de una forma y si observamos isquemia o infarto, es diferente.

Los tipos de imágenes que disponemos para el diagnóstico de un evento cerebrovascular es la Tomografía Axial Computarizada, angiotac, la resonancia magnética (con modalidades de difusión y perfusión) y la angioresonancia magnética. Todos estos métodos de evaluación por imágenes se utilizan dependiendo del momento en que ocurran y de lo que esté buscando el médico. Es decir, todos los pacientes deben someterse inmediatamente a estudios de imagen, pero dependiendo de las peculiaridades o características de cada caso, así define el médico el tipo de estudio que se toma en la etapa aguda.

Tratamiento

El tratamiento se realiza de manera intensiva como de un paciente de cuidados intensivos o cuidados críticos, porque lo que se está jugando es el pronóstico funcional de la persona. Esta patología es catalogada para atención de máxima urgencia y si el paciente llega en las primeras 4 horas y media se puede aplicar el tratamiento denominado trombólisis. La trombólisis intravenosa puede revertir hasta en un 50% de veces el déficit que el paciente traía. Ese es el primer paso, un tratamiento intensivo, aplicar las primeras 4 horas la trombólisis intravenosa y en casos de oclusión, es decir que se obstruya la arteria en un sitio muy próximo también se puede acceder a terapia endovascular, pero en casos seleccionados.

 Luego de esto viene la atención de cuidados críticos, en la cual se debe tener mucha precaución, como cuidar mucho la presión arterial del paciente, los niveles estrictos de glucosa, el metabolismo del paciente, la temperatura, medidas que sirven para proteger el cerebro y que no siga sufriendo más daño (a eso se le llama neuroprotección). También deben aplicarse medicamentos y soluciones intravenosas que sirven para evitar que se siga extendiendo el daño y que las secuelas sean menores, en la etapa aguda del tratamiento.

Cuando no se tratan las secuelas pueden llegar a ser devastadoras, empezando porque el paciente puede morir, puede quedar sin hablar, sin mover la mitad del cuerpo, sin poder deglutir porque necesitan sonda para alimentación directa con el estómago que se llama gastrostomía, algunas veces un orificio en la tráquea que se llama traqueotomía y todas esas pueden ser secuelas del paciente. Esto depende de que tanto haya recuperado en las primeras horas y esto a su vez depende de la terapia de choque o manejo inicial que se haya podido brindar.

Los pacientes que no reciben tratamiento, reciben los peores resultados y los pacientes que si obtienen tratamiento oportuno tienen los mejores resultados. Por ejemplo, hay pacientes que llegan a emergencia que, sin poder hablar, sin poder mover la mitad del cuerpo y después de un tratamiento adecuado, a la vuelta de cuatros días ya están recuperando la capacidad de hablar, logran deglutir, mover la mitad del cuerpo que no podían mover y eso es recuperación.

Pero cuando no reciben tratamiento, el pronóstico es malo desde el punto de vista funcional.

 ¿Existen probabilidades de sufrir un nuevo ACV después del primero?

Si una persona que ha tenido previamente un evento cerebrovascular, tiene el 50% más de riesgo que en aquella persona que no lo ha tenido.

Por eso la importancia de dar un manejo adecuado inicial y también que un neurólogo vascular, que es el neurólogo especialista en la enfermedad vascular cerebral, es quien está capacitado para poder identificar cuál de todas las causas que son variadas, llevó a ese evento cerebrovascular y poder empezar una prevención secundaria.

Prevención

Se puede prevenir el ACV y eso debería ser lo más importante. El momento adecuado para prevenir este padecimiento es en la edad media, en pacientes de 30 a 45 años. Se ha demostrado que el estilo de vida en esas edades, es determinante en los eventos cerebrovasculares y evitar que se pueda tener en los 50 o 60 años.

Entonces no se puede ver que es un error que cometimos recientemente, sino que esto se gana durante toda la vida ¿Cómo se puede prevenir? Llevando un estilo de vida saludable con dieta rica en semillas, grasas insaturadas, haciendo ejercicio, teniendo un peso adecuado para la talla, descubrir si uno tiene presión arterial alta y controlársela con el tratamiento adecuado y de una forma disciplinada. Descubrir si tiene alteraciones en el metabolismo de la glucosa como diabetes. También es necesario monitorear triglicéridos, colesterol y controlarlo. Esta es la mejor forma de prevención.

Otra forma de identificar el riesgo, si ya pasó de la etapa de los 30 y los 45 años y no ha llevado un estilo de vida saludable, la mejor forma de prevenir es identificando cual es el riesgo actual y esto se logra a través de un estudio que se llama Doppler Carotideo, que ayuda a investigar cuanto colesterol tengo pegado en mis arterias para ver si necesito desobstruirlos de una forma mecánica o empezar a tomar medicamentos que eviten que llegue a un infarto cerebral. 

Población con mayor riesgo de sufrir un ACV

Las personas mayores de 45 años, en especial los hombres tienen mayor riesgo de sufrir un accidente cerebro vascular o derrame cerebral. Las mujeres tienen algunos factores de protección por estrógenos y por elementos hormonales que pueden protegerlas de este tipo de enfermedades a esa edad. Pero después de los 65 años, la mujer y el hombre tienen igual riesgo de padecerlo. Y Después de los 75 años, la mujer tiene mayor riesgo de padecerlo. Cuando lo padecen las mujeres, pueden llegar a tenerlo con mayor riesgo de severidad.

 ¿Cómo se puede identificar que se trata de un ACV y buscar ayuda?

Hay un acrónimo que se utiliza por sus siglas en inglés: F.A.S.T. que significa Face, arm, speech and time.  Esto que quiere decir, si hay debilidad en cara, brazo o alteraciones en el lenguaje, esto puede ser o casi siempre es un derrame cerebral. La T de tiempo se agrega porque la persona que ya sabe que esos son los síntomas de derrame, es porque cuenta con poco tiempo: de minutos u horas para llegar a un hospital si es que quiere tratarse de la manera adecuada y poder revertir un poco los síntomas. Hay muchos beneficios si el ACV se trata a tiempo.

La educación a la población tiene que estar orientada especialmente a que el evento cerebrovascular o derrame cerebral, debe ser entendida como una emergencia que amenaza a la vida y puede llegar a generar discapacidad severa si no se trata a tiempo. Muchas personas pueden llegar a quedar en cama, sin entender lo que le dicen, sin poder expresar lo que quieren, sin poder comer y hablar. Es una tragedia, porque quiere decir que ese paciente, aunque esté presente, ya no va a tener vida y al no moverse va a ir acumulando escaras o ulceras por presión, neumonías por estar encamado y no es calidad de vida.

 A esto se le suma la carga física, emocional y económica para el familiar. Alguien tiene que dejar de trabajar para cuidarlo porque necesita atención día y noche, quien le de comida a través de una sonda o quien lo limpie. También puede ser el caso que las personas tengan que trabajar el doble para que otra persona cuide al paciente. El punto es que es un carga social, moral, económica en el seno de una familia. Las secuelas de un derrame cerebral son más devastadoras que las de un infarto al corazón, porque afecta sus funciones y deja mayor discapacidad.

 El Accidente Cerebro Vascular es la segunda causa de muerte a nivel del mundo y es la primera causa de discapacidad en todo el mundo.

 

Fuente médica: Dr. Héctor Orrego, neurólogo vascular y máster en sueño

Teléfono: 2213-1960

 

 

 

 

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